Siembra la palabra y descansa.

Como cristiano a veces siento tristeza y desánimo cuando veo a una persona rechazar a Jesús.

Y creo que cada cristiano ha tenido esta experiencia, porque no queremos que las personas que no tienen a Cristo vivan una vida separada de Dios en este mundo y la eternidad venidera.

Mi deseo es que ellos también disfruten del perdón, la misericordia y la gracia abundante de Dios tal como he experimentado y sigo experimentando día a día.

Y cuando siento ese desánimo, siempre regreso a las promesas de Dios y eso me motiva a seguir compartiendo Su palabra.

Tenemos muchas promesas en la Biblia acerca de la obra de Dios y quiero compartir uno que me motiva de gran manera y me da ánimos para seguir compartiendo la Palabra.

“Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”.‬‬ Apocalipsis 7:9-10

La palabra de Dios es verdad y partiendo de eso, Su plan es eterno y él llevará a cabo en su totalidad su obra.

El pasaje de Apocalipsis 7:9-10 es de victoria y de gran adoración a nuestro Dios. Que gran aliento y consuelo para mi ver que cada palabra, cada texto, cada enseñanza, cada reunión, cada disicpulado tendrá fruto, mucho fruto.

Y esto me anima porque a pesar de que hay momentos en que el mensaje no parece dar resultados, la palabra de Dios enseña que él está obrando en nuestro mundo y en la vida de las personas con quienes yo he compartido.

Anima porque cuando hago la invitación a la gente rogando que vuelvan a Dios y que tengan una relación personal e íntima con Él a través de Jesucristo y es rechazado, me conforta que he cumplido con mi llamado a la obediencia.

Anima porque Dios promete y muestra que miles, miles vendrán a los pies de Cristo y lo adorarán para siempre. Dios obrará en la salvación de ellos a travez del Espíritu Santo por medio de la proclamación del evangelio.

Esto sí que me anima bastante y debería animarte a seguir compartiendo el evangelio.

Así que, alentémonos con las promesas de Dios, que el reino de Dios siga avanzando, Su evangelio se siga proclamando.

Confía que al tiempo de Dios cegaras almas para Jesús, sigue evangelizando, sigue discipulando, sigue enseñando que Dios te bendecirá con personas que entregarán sus vidas a Cristo, sigue trabajando por la misión de Dios, sea que lo veas o no, Dios terminará su obra de salvar a miles de personas. Solo se obediente.

Escrito por

Me esfuerzo ver todo a la luz de la Biblia. Cristiano Bautista Reformado. Introvertido. Café y Libros.