Ley

«Señor, por la noche evoco tu nombre; ¡quiero cumplir tu ley!» Salmos‬ ‭119:55‬ ‭NVI‬‬

¿Cuándo fue la última vez que dijiste algo similar a estas palabras? «¡Quiero cumplir tu ley!»

Está pregunta realmente lo he dirigido primero a mi propio corazón.

Muchos cristianos tienen un concepto erróneo acerca de la «ley» de Dios. Cuando leen pasajes de la Biblia donde aparece la palabra «ley» siempre están pensando en una respuesta como: «ya no vivo bajo la ley» o «No soy salvo por la ley sino por gracia.» y no desean obedecer a Dios. Es verdad que nadie es salvo por obedecer la ley de Dios, aunque hubiese alguien que quisiera obedecerlo a cabalidad, no lo lograría porque nuestra naturaleza está inclinado siempre a desobedecerlos.

El ser humano no ha podido y nunca podrá cumplir la ley, por eso Dios tuvo que enviar a alguien que sí cumplió, nuestro Salvador y Señor Jesucristo. El sí vivió bajo la ley, incluso él se deleitó vivir bajo la ley, por lo tanto él sí vivió una vida perfecta ante los ojos de Dios Padre.

Es por eso que nosotros los cristianos nos gozamos al saber está verdad, Cristo cumplió los requisitos de la ley por nosotros ante Dios y Dios nos acepta con la condición de que creamos lo que Jesús ha hecho por nosotros al venir a este mundo, morir y resucitar al tercer día por nuestros pecados.

Ahora, ¿debemos poner la ley de Dios a un lado y ya no obedecerlos? Mi respuesta es no, Dios por su gracia nos capacita para poder obedecer, y con la ayuda de su Espíritu que mora en nosotros nos capacita para poner en práctica sus mandamientos y crecer en obedecerlos cada día.

En una versión diferente muestra con más con claridad lo que el salmista en este texto quiere decirnos con “ley”

«Señor, por las noches me acuerdo de ti ¡quiero poner en práctica tu enseñanza!» ‭‭Salmos‬ ‭119:55‬ ‭DHHD‬‬

Ahora sí cambia todo como entendemos ahora por ley.

La “ley” son enseñanzas, es por está razón que el salmista quiere meditar en ella y no solo meditar sino que anhela y desea poner en práctica las enseñanzas de su Señor.

Y si vemos bien, hay unos signos de exclamación, esto nos dice mucho sobre el deseo del salmista, no es alguien que está sentado y aburrido diciendo: «Quiero obedecer tu ley» no, más bien es alguien que está contemplando a su Dios y dice, «¡quiero poner en práctica tus enseñanzas!» Hay un deseo profundo en el corazón del salmista.

A veces pienso que el salmista esta en algún lugar donde puede ver la belleza de la creación de Dios, las montañas, o las estrellas que brillan en las noches y exclama, «¡oh Dios que grande eres, veo las montañas o las estrellas y las maravillas de tu creación, tu eres grande y yo pequeño, realmente quiero obedecerte! Así como las estrellas, la luna té obedecen por el poder de tu palabra, yo también quiero caminar, moverme en cada área de mi vida obedeciendo tu palabra!»

Mi oración es que tú que estás leyendo estas palabras, seas animado y desafiado a pensar seriamente en meditar en la palabra de Dios y decir junto al salmista. «¡Quiero obedecer tus enseñanzas!» dame la gracia para poder obedecerte mi Dios.

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Escrito por

Pecador amado por Dios en Cristo. Seguidor de Jesucristo. Avanzar el Reino de Cristo. Fortalecer la iglesia. Bautista Reformado.