Escuchar es esencial para evangelizar.

Estudiar el libro de Hechos me ha ayudado a entender mucho mejor mi visión sobre el evangelismo.

Si hay algo que comprendo muchísimo mejor ahora es en la manera como el apóstol Pablo predico el evangelio en contextos diferentes pero sin diluir la verdad. Y él lo resumen muy bien en 1 Corintios 9:20-22

Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la ley me volví como los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la ley), a fin de ganar a estos. Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios, sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley. Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles.

estaba pensando en una experiencia reciente que tuve y me llevo a pensar en esto.

Cuando compartimos con las personas siempre debemos tener en mente llevarlos a Jesús. La mayoría de las veces ( y lo he hecho), es cuando vemos una persona lo primero que pensamos es “tengo que compartirle de Jesús”. (Y eso es bueno y debemos pensar siempre así.) Pero pocas veces nos acercamos a la persona con la intención de conocerle y conocer su historia.

Una experiencia que tuve hace poco, Dios en su providencia hizo que yo pudiera compartirle a una persona acerca de Jesús. comenzamos hablar sobre la vida cotidiana, el trabajo y la familia. Y de repente la persona comenzó a contarme su historia. Me di cuenta que eso era lo que realmente él necesita hacer y que alguien lo escuchara. La historia era un poco larga pero la historia de la persona era algo único.

Sin duda, la paciencia y la importancia que le damos a las personas, de invertir nuestro tiempo de escucharlos y el interés genuino que mostramos, nos abrirá las puertas para compartirles del evangelio y eso es precisamente lo que pasó en esa conversación.

Después de un buen tiempo de escuchar, comencé a hacerle algunas preguntas relacionado con su vida y con lo que él me había contado, y al hacer esas preguntas nuestra conversación fue tan natural terminamos hablando de Jesucristo. Le hable sobre el propósito de la venida de Cristo y como Él vivió una vida perfecta en su lugar, y como Jesús murió en su lugar y la esperanza que él da al resucitar al tercer día. Y le invite “a creer en Él para que tenga vida eterna.”

Ahora, no estoy diciendo que cada conversación sea así. Lo que digo es que tenemos que discernir el tiempo y el momento para compartir de Jesús y hacerlo de una manera natural. Porque hay ocaciones que no hay suficiente tiempo. Pero cuando se nos presente la oportunidad, tenemos que escuchar más a las personas y así aplicar mucho mejor el evangelio a sus vidas.

Ayuda a otros a amar a Jesús. Crecer en Jesus. Y hacer discípulos de Jesús.

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Me esfuerzo ver todo a la luz de la Biblia. Cristiano Bautista Reformado. Introvertido. Café y Libros.