Mi historia con la Biblia.

Si tuviera que elegir entre una biblioteca de muchos libros y la Biblia. Me quedo con la Biblia. Pero déjame decirte que no hace muchos años tengo esta convicción. Incluso nací y crecí sin ningún deseo por la Biblia mucho menos por su Autor.

Recuerdo mis primeros años cuando mis padres me llevaban a la iglesia, especialmente mi madre.

No recuerdo mucho mi relación con la Biblia de niño, aunque estoy seguro que mis padres tenían más de una Biblia en la casa. Probablemente mis padres me leyeron algún versículo de la Biblia, o leí algún salmo o algún proverbio, o alguna parte de Juan, o los evangelios, pero no recuerdo nada. Pero si recuerdo dos textos que leía los domingos cuando mi madre me llevaba a la iglesia. Aunque algunos domingos no fui porque buscaba pretextos de quedarme en la casa para ver partidos de fútbol. (Perdón mamá si llega a leer esto.) Pero cuando mi madre me llevaba a la congregación y me sentaba, siempre observaba los textos que estaban en la pared de mi lado derecha e izquierda. Incluso aún recuerdo el tipo de letra, el color, el diseño y por supuesto los versículos.

En mi lado derecha estaba escrito Isaías 55:6

«Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano»

Un texto simple y poderoso que luego hizo un impacto en mi vida.

El otro texto de mi lado izquierda estaba escrito Jeremías 33:3

«Clama a mi y yo responderé y te enseñaré, y te enseñare cosas grandes ocultas que tú no conoces»

Luego me mudé a otro departamento con mi padre donde trabaja. Luego en el plan soberano De Dios que en ese momento no era mi Dios personal, me llevo a otro lugar.

Años después supe que esos textos no fueron escritas en la pared por cuestiones de gustos. Los ancianos y los pastores sólo pusieron en práctica el mandamiento De Dios en la palabra. Según Deuteronomio 6:4–9

«Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.»

¿Por que estos dos textos son tan especiales para mi? Son especiales porque fue mi primera experiencia con la Biblia. Fueron especiales porque cuando Dios comenzó a obrar en mi vida, comenzó atraerme con esos primeros textos. Fue por esos dos textos que por primera vez, intencionalmente decidi ir a la tienda a comprarme una Biblia con el deseo de saber más.

Y luego de comprar la Biblia tuve experiencias que llevo a una convicción que yo no merecía el perdón de Dios, y que Dios estaba airado contra mi. ¿Por que? Porque yo había vivido toda mi vida en rebelión ante Él. Tengo que decir que fueron esos textos que quedaron grabadas en mi memoria de niño, me sostuvo a no perder la esperanza, porque cuando leía la Biblia, sentía la mano airado de Dios sobre mi. cabe destacar que yo no sabía como leer la Biblia. No sabía que había una historia dentro de ella y que había una esperanza inigualable.

Pero los dos textos me sostuvieron. Una que me decía que Dios, puede ser buscado, y yo ya lo estaba haciendo, pero me sentía indigno, y la otra me mostraba que si lo yo clamaba, El me respondería y que me mostraría cosas grandes y ocultas. Y fue eso lo que me llevo a clamarle, no sabía que pedir, pero si recuerdo tres palabras. «Dame una oportunidad»

Después descubrí en la Biblia que fue el Espíritu quien obró en mi corazón. Yo no sabía que más pedir, y Dios contestó con fidelidad. Me mostró lo que estaba oculta ante mis ojos, me mostró a su Hijo Jesús, me abrió los ojos espirituales para que yo pudiera ver la belleza de Cristo y su demostración de amor y gracia por mi en la cruz. No hay amor más grande que esa obra maravillosa.

Así fue como la Biblia fue fundamental para mi de poder llegar a conocer al único Dios verdadero y a Su Hijo Jesucristo. Mi Señor y Salvador.

Desde luego que después de rendir mi vida a Cristo aún tengo más historias con mi Biblia.

¿Tienes una historia con la Biblia?

Escrito por

Pecador amado por Dios en Cristo. Seguidor de Jesucristo. Avanzar el Reino de Cristo. Fortalecer la iglesia. Bautista Reformado.

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