Una promesa que alienta.

«Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva”. Filipenses 6:1

Esta promesa de mi Padre, me anima, me alienta, me fortalece, me levanta, me da esperanza y me hace sentir confiado en Él. Si lees detenidamente te darás cuenta que es una promesa que comienza con él, persevera y termina con él.

El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos recuerda que en el momento que Dios hace su obra maravillosa en nosotros, dándonos aliento de vida, él continúa en nosotros su obra santificadora hasta que su Hijo vuelva por segunda vez. Hasta en ese momento Dios continuará haciendo su obra maestra en nosotros.

Nuestro Dios que una vez nos alcanzó por su pura gracia, no nos dejara gateando solos en nuestro crecimiento en la vida cristiana. No, nuestro Dios no es un Dios impersonal, más bien es un Dios personal, que se acercó a nosotros por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando el pueblo hebreo iban rumbo a la tierra prometida constantemente caminaban con Dios en desobediencia, falta de confianza en él, con desánimos, impaciencia. Pero luego vemos a Dios, guiando, protegiendo, cuidándolos, peleando por ellos, proveo todo lo necesario. Así es Dios a lado de nosotros en Cristo Jesús.

Dios sigue siendo fiel a sus promesas con cada uno de sus hijos. Él no ha cambiado, él sigue siendo el mismo, por lo tanto su promesa es real y verdadero. Es muy alentador que Dios nunca cambia y nunca nos abandonará. Más bien sigue trabajando para conformarnos a la imagen y semejanza de Cristo hasta que él regrese por nosotros.

Esto es una buena noticia ¿cierto? ¿Ayer posiblemente fue un día de fracasos pero Dios no ha terminado contigo y no ha terminado conmigo.

Aferrémonos a esta maravillosa promesa:

“Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva”. Filipenses 6:1

Que este día honremos a Dios confiando en su promesa y peleemos la buena batalla de la fe.

Escrito por

Cristiano Bautista Reformado. Introvertido. Café y Libros.